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Como la 14 se transformó, ademàs, en compañía de Rescate

El 14 de octubre de 1994, a las 14:14 hrs. y según Orden del Día del Comandante del Cuerpo de Bomberos de Santiago Sr. José Matute Mora, se establecía que entraba en Servicio en la 14ª Compañía, la pieza de Material Mayor marca Renault Camiva modelo B110, año 1994, la que sería designada como RV-14. (RV = Rescate Vehicular).

 

 

En lo formal, ese día partía una nueva historia. Sin embargo, esta se había comenzado a escribir meses antes.

 

 

Nuestra Compañía se funda el 29 de septiembre de 1958. Entramos en servicio en el cuartel de Av. Los Leones 1875, por lo que, junto a la 15ª Compañía que se fundaría un mes después, seríamos las Compañía que se encuentran ubicadas más al oriente de la circunscripción del Cuerpo.

 

 

Más hacia la cordillera de Av. Tobalaba, se encontraba la comuna de Las Condes, que no contaba con Compañía de Bomberos y pasado Av. Manquehue, era considerada la zona como rural. Es por esta razón, que estas dos nuevas Compañías deberían poseer especialidades mixtas. La 14 de agua y la 15 de escala.

 

 

La 15ª Compañía, ligada a la colonia Alemana, partiría en un cuartel provisorio en calle Monroe, para ya entrar en servicio en su cuartel de calle El Bosque Nª 34, esquina de Av. Apoquindo a comienzo de 1962. En él concurriría a diferentes actos de servicio con sus piezas de material mayor, la Bomba Opel Metz y el Portaescalas Ford. La 15 cumplía ambas funciones y nosotros, partiríamos con la especialidad de agua y con material de escala de apoyo. Nuestra primera bomba: La Delahaye.

 

 

Así nacía nuestra historia de servicio.

 

 

Como vemos la 1ª Compañía se trasladó desde calle Moneda con San Antonio a calle José Miguel de la Barra con Merced. La 3ª Compañía se trasladó desde el Cuartel General de calle Santo Domingo a su nuevo cuartel de Av. Vicuña Mackenna con Diagonal Paraguay. La 13ª Compañía, debido a los trabajos del metro a comienzo de los 80, se trasladó desde Av. Providencia con Antonio Varas a su actual cuartel en Av. Eliodoro Yáñez con calle Bravo.

 

 

Junto con esto, en la década de los 70´s se incorporan las Compañías 18, 19 y 20.

 

 

La 15ª Compañía se traslada desde Av. El Bosque con Apoquindo a Av. Apoquindo con Talaveras de La Reina. Es decir, más arriba que el cuartel 20. Así quedó evidentemente desprotegido el sector oriente de Providencia y la zona poniente de Las Condes y Vitacura, en las especialidades de Escala y Rescate.

 

 

De este problema, nació la idea de realizar un anteproyecto para que nuestra compañía se trajera un carro de rescate. La zona que quedaba sin cobertura era muy amplia y la necesidad de cubrirla era urgente.

 

 

Así se comenzó a elaborar un documento que contuviera toda la información técnica y estratégica que demostrara esta necesidad. A la vez, había que conseguir los recursos para la eventual compra de este nuevo carro.

 

 

Para esto, se creó una comisión de trabajo que incluía al Director de la Compañía Andrés Verdugo, al Capitán Juan Manuel Molina, al Teniente 1ª Felipe Pollock, al Teniente 2ª Andrés Márquez, al Maquinista Ricardo Carreño y al voluntario David Reid, entre otros.

 

 

Este equipo de trabajo llevó a cabo esta propuesta en forma muy sería y basándose siempre en la necesidad de servicio de la Institución y a la vez de qué manera nuestra Compañía debía prepararse para asumir esta nueva responsabilidad.

 

 

Así también, se analizaron diferentes alternativas de carros, desde carros ingleses hasta norteamericanos. Queríamos, como era lógico, un carro muy completo y de última generación, pero a la vez sabíamos que debíamos partir desde abajo. Era una escalera llena de peldaños muy complejos que había que subirlos de a uno.

 

 

Así y después de muchas gestiones, llegó a Valparaíso el 31 de julio de 1994 en el buque “Cordigliera”, el que para nosotros sería el X-14. Éramos más de 20 los voluntarios que lo vimos salir desde el barco en Valparaíso. La hora en que tocó tierra chilena, aunque suene exagerado, fueron las 14:14 hrs.

 

 

Nuestro primer carro de rescate, un Renault Camiva, modelo B-110, fue financiado por la Municipalidad de Providencia, a través de las gestiones realizadas por su Alcaldesa Sra. Carmen Grez.

 

 

Era de tamaño reducido y ruedas muy pequeñas. En su techo poseía una torre de luz hidráulica con 4 focos de 500 W. cada uno. En la parte delantera un huinche y en la cortina lateral un generador eléctrico de 19 Kva.

 

 

Todo un mundo nuevo frente a nosotros. Un carro de rescate. Nos subimos rápidamente y lo revisamos entero. Nuestro Capitán del momento, Oscar Guida, dio el conforme y nos fuimos hasta la Renault a la entrada de Santiago a entregarlo.

 

 

Durante los siguientes meses pudimos reconocer el material menor que venía en este carro: Equipo de extricación Lukas, 2 juegos de cojines de levante Vetter, Porto Power completo, herramientas varias y escalas. Además traía unos pantalones de tela azules de rescate (nunca los usamos) y 7 cascos franceses F1, que posteriormente donaríamos a la 4ª Compañía (Pompe France).

 

 

El sueño de años, se hizo realidad. El carro ya estaba en Santiago y venía en óptimas condiciones. Pero faltaba una etapa muy importante. La capacitación.

 

 

El Cuerpo nos exigió que a lo menos 20 voluntarios aprobaran los cursos de rescate y de paramédicos que la Institución dictaba. Así realizamos estos cursos más de 30 voluntarios.

 

 

 

Clave en esta etapa fue el apoyo prestado por los voluntarios de la 6ª Compañía de Santiago, que tenían basta experiencia y que actuaron en varias oportunidades como instructores y formadores de la 14 en rescate.

 

 

La 6ª Compañía es la iniciadora en Santiago en el tema de rescate. Por sus filas pasó nuestro ex Capitán y fundador Enrique Fletcher.

 

 

Nuestra capacitación en el tema rescate partió en 1993 cuando ya se había aprobado la adquisición de este carro y hasta la entrada en servicio de este, se fue intensificando la capacitación hasta llegar a tener academias dos o más veces a la semana durante 6 meses consecutivos. El trabajo fue duro y muy amplio, pero debíamos demostrar al Cuerpo y a nosotros mismos que ya estábamos en condiciones de partir y entrar en servicio.

 

 

El tercer tema clave, para comenzar a operar, era el material. Como lo mencioné, esta máquina había llegado con herramientas desde Francia, lo básico para rescates vehiculares y de otro tipo. Por esto, nos pusimos en campaña para conseguir más fondos con el fin de proporcionar al carro material de todo tipo de rescate.

 

 

Un trabajo de titanes que cumplimos en tiempo récord. Se sumaron a la dotación: 2 botiquines completamente equipados con material prehospitalario, tablas largas, tablas cortas, collares cervicales, férulas neumáticas, cuñas, botellas de oxígeno, llaves de ascensor, material de cuerdas y de altura, motosierras, esmeriles, hasta un botiquín médico conseguimos. Transformamos a este pequeño carro en una ferretería y hospital andante.

 

 

Era necesario, insisto, trabajar rápido en tener una Compañía altamente dotada y capacitada en rescates, ya que teníamos claro que un minuto en la vida de una persona es clave y la realidad geográfica de la ubicación de las Compañías en Santiago, así lo demostraban.

 

 

Seguimos capacitándonos, ahora en el manejo del material. Muy reconocida fue la ayuda del Cirujano del Cuerpo y voluntario de la 15ª Compañía Gonzalo Wiedmaier, quien nos aportó tremendos conocimientos en el área prehospitalaria.

 

 

De esta forma, se acercaba lentamente el momento de dar el examen final y entrar en servicio.

 

 

Entendíamos que el tema no era coloquial, éramos la primera Compañía de Agua del Cuerpo que asumía una función típica, hasta ese momento, de Compañías de Escala.

 

 

Las molestias eran enormes y las barreras de entrada también. Debíamos ser muy cautos y cuidadosos en todo lo que hiciéramos, ya que habían muchos ojos que nos estaban vigilando.

 

 

Así y después de aprobar una cantidad importante de cursos y cursos que nos dictaban, llegó el 14 de octubre de 1994, fecha en la que entraríamos en servicio.

 

 

 

Algunas sorpresas. No seríamos X-14 como todos pensábamos, sino RV-14. En esta época existían sólo dos carros de especialidades del Cuerpo: X-6 y X-15. La 7ª, 8ª y 12ª Compañías asistían a los rescates con sus carros portaescalas, los “Q”.

 

 

RV significaba Rescate Vehicular. Unas siglas algo particulares, pero que en el fondo nos daba la segunda sorpresa. Sólo asistiríamos a rescates vehiculares. Nada más. Finalmente, la tercera sorpresa fue que se nos restringió la zona de salida a rescates vehiculares a una más pequeña que la que por pauta debíamos salir. Partiríamos entre Av. Tobalaba y Av. Pedro de Valdivia.

 

 

Estábamos a prueba. Así lo entendimos y así lo asumimos.

 

 

A las 14:14 hrs. y ante más de 50 voluntarios de la Compañía reunidos en el cuartel, se escuchó a la operadora de la Central leer la Orden del Día que asignaba a la 14ª Compañía el carro Renault Camiva Modelo B-110 como RV-14. Segundos después, la misma operadora anunciaba el esperado: 0-9, RV-14.

 

 

Gritos, abrazos y sonrisas anunciaban el fin de un periodo. Miradas fijas, fortaleza y decisión indicaban el comienzo de otro. Asumíamos directamente desde ese momento, la función de rescatistas.

 

 

Meses después del 14 de Octubre de 1994, se nos amplió la zona de salidas a rescates. Años después se nos autorizó a salir también a rescates no vehiculares y se nos homologó la sigla como R, al igual que todos los carros de rescate del Cuerpo. El 23 de diciembre de 2000, fue reemplazado el carro por un Renault, modelo S-150. Este nuevo carro tiene mayor capacidad de carga y de personal.

 

 

Hoy contamos con una Compañía que se prepara permanentemente en todas las disciplinas asociadas al rescate. Nuestro material menor llega a cerca de 500 piezas distribuidas entre ambas máquinas. Contamos con voluntarios capacitados en todos los cursos que el Cuerpo y la Junta Nacional dictan.

 

 

Hemos sido tremendamente responsables en avanzar paso a paso. En capacitarnos profundamente. En adquirir el material adecuado y certificado, para atender cerca de 400 rescates anualmente.

 

 

Más de 14 años han pasado desde aquél día. Si queremos números, sin duda podemos hablar de sobre 3.000 salidas a rescates, 60 cursos de capacitación de diversos tipos, $70 millones en material menor, etc. etc. Pero por sobre todos estos números, está sin duda lo más importante, que nos inspiró en creer en un proyecto y que hoy nos mantiene con la frente en alto y con una tremenda fuerza.

 

Eso es, el servicio.

 

Con que durante estos años hayamos salvado 1 vida, todo lo demás se justifica. Me consta que en este periodo hemos salvado no sólo una vida, sino que cientos. Sin duda, que una pequeña mirada de agradecimiento de una persona rescatada, para nosotros ha sido un enorme espaldarazo.

 

Seguiremos trabajando para ser cada día más profesionales, porque en esta actividad, una Compañía, no debe descansar nunca.

 

 

Andrés Márquez

Voluntario Honorario