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Incendio Supermercados ALMAC

Hace tan solo algunos días se cumplieron 20 años de uno de los incendios más recordados que se registren en la historia del Cuerpo de Bomberos de Santiago.

 

 

Viernes 13 de Septiembre de 1985, eran aproximadamente las 18 hrs., y como era la costumbre la “Sotihue” en pleno matando el día en la sala de pool, debemos recordar que en aquel entonces, el TV cable, el Internet, los celulares, los Chat, ni en sueños aparecían en nuestro norte, pero sí teníamos grandes y reñidas competencias de pool, cacho, dominó, etc.

 

Nos encontrábamos todos en la sala de pool, Teniente 1º interino, y presidente de la sotihue, Daniel “Niño” Wright….. Será el cargo que lleva adjunto tan insigne “prestigio”?, Teniente 2º interino Andrés “Guatón” Fernández, (años después sería bautizado como mundialmente se le conoce, por Rodrigo Vega, como “Tota”), Andrew “Paila” Wallace, Luís “gringo” Tassara, Ronald “Papita” Fletcher, Pedro “Peter” Fernández y Claudio “Largo” Schiess, estoy casi seguro que estaba Raúl “Turco” Cid, pero los años no pasan en vano, pido mis disculpas si omití algún nombre.

 

Sin mediar si quiera un tono de llamado, caen los timbres y aun recuerdo la cara de Ronald Fletcher, quien mira la hora y dice, “son las ocho” y sigue jugando, fracción de segundos que todos  reaccionábamos y salíamos corriendo a buscar nuestras armadas a la guardia, que ya estaba donde hoy se le conoce, en breves instantes íbamos tripulando B-14; nuestra recordada Berliet Camiva, en las increíbles manos de Jorge Aguilar, “el chico”, quizás uno de los grandes cuarteleros de la compañía,  en dirección a Apoquindo y Manquehue, 13º cuartel, pocos instantes antes Claudio Schiess y Andrew Wallace se habían retirado del cuartel, sin siquiera imaginar la tripulada que se perderían,  subimos por Pocuro , Isabel la Católica, doblamos en Manquehue hacia el norte en dirección al incendio, en el camino por Pocuro llegando a Avenida Tobalaba, la ansiedad era total ya que se percibía mucho nerviosismo en la central de alarmas…… “Uno a central…….. Adelante Uno……. Informe a las máquinas que se dirigen al incendio naturaleza del local?.….. Comandante, se informa por vecinos del sector que se trataría de supermercados Almac que arde violentamente, se habrían sentido explosiones y que existirían personas atrapadas en su interior…… Uno conforme”…….. después de eso el silencio fue total, nos conocíamos de memoria así que mucho que ordenar no fue necesario, primer pitón Tassara y Fletcher, segundo pitón Cid y Wallace que llegó casi junto con  B-14, Base los hermanos Fernández, además Pedro  se arrancaba con los tarros con un pitoncito, el tercero, bajo el brazo, por si acaso….. Y vaya que sirvió.

 

Íbamos por Manquehue, cuando al pasar Av. Cristóbal Colón se rompía el horizonte con el color anaranjado del fuego, la tripulación en silencio total, pasamos Martín de Zamora y las lenguas de fuego eran como pocos habíamos visto, y el silencio seguía siendo aun más profundo. A dos cuadras del Apumanque, se escucha la voz del Teniente 1º int. Daniel Wright, “prioridad armar a grifo”, la 20ºCía. ya había llegado pero aun no armaban, la 18 llegaba junto con nosotros, la 15 empezaba a desplegar material de escalas, y nosotros buscando un grifo. A lo lejos las agitadas manos de Gonzalo Urcelay nos indicaban que grifo “habemus”. Dicho y hecho, en la esquina de Manquehue Sur y Apoquindo, frente al colegio Compañía de María había uno que sería pilar fundamental del incendio, sólo teníamos un pequeño problemita, el grifo estaba al otro lado de la calle en diagonal al incendio, es decir no cortábamos sólo una, sino, dos calles, perdón avenidas. Bajarse probar grifo…. “aguaaaaa….”y salían corriendo los “pollos” de 50mm y 70mm.

 

Aun el tráfico no era cortado por amabas avenidas, un despistado taxista no reacciona a tiempo y golpea a Andrés Fernández que llevaba el pollo de 70mm, fuerte y sonoro fue el golpe que le dio con su puño “el guatón” al capot del taxi, el despistado conductor sólo atina a mirar y ver como se alejan corriendo todos los “catorcinos” en dirección al fuego. La base queda estratégicamente ubicada en el vértice de Apoquindo y Manquehue, con  amplio dominio de la situación, un pitón se ubica por la puerta principal, Cid y Wallace, y los otros dos se empiezan armar por la cornisa justo arriba de la tienda Bata. Tassara y Fletcher, desplegaban material de 50mm necesario para ubicar el pitón, mientras el tercer pitón que llevaba Pedro Fernández empezaba a tener utilidad. Andrés Fernández, desenrollaba tiras de 50mm del pollo y Pedro sube a mirar la cornisa si es firme.

 

En esta situación se ilumina el cielo y una fuerte detonación deja a Tassara y Fletcher tendidos en el suelo, Andrés Fernández quedaba sentado sobre un peugeot 504 con los dedos atrapados por la llave del pitón Akron  de bronce y Pedro por extraña circunstancia en vez de salir expulsado por la onda expansiva, es eyectado hasta caer sobre la cornisa, en donde comprobaría que “sí era firme”. Después descubriríamos el origen de tan violenta explosión, dos balones de 45 Kg. que se encontraban sobre la cornisa y de los que nadie sabía de su existencia.

 

Fueron instantes de gran agitación, teníamos muy poca información de lo que ocurría, se especulaba mucho de un atentando terrorista, finalmente se determino como origen del incendio, el sector de las ceras a las que le pusieron entremedio pequeños acelerantes de fuego, una vez superado el impasse de los balones de gas, reanudamos la armada de los pitones, tanto el pitón de Tassara y Fletcher subían a la cornisa atacaban el sector nor oriente, el tercer pitón subía en las manos de Pedro Fernández para atacar el sector sur poniente por el costado de Apoquindo, ya que el incendio amenazaba con propagarse a un edificio colindante por la parte posterior del supermercado. De hecho la cornisa del edificio ya estaba en llamas.

 

La temperatura era altísima, había poco personal, el taco que se formó por Apoquindo fue descomunal, lo que hizo que muchos “catorcinos” demoraran su arribo al incendio. Pasaron muchos minutos antes que el fuego cediera terreno, en un claro del fuego, se logró colocar una escala hacia el interior pero era imposible ingresar, pero se nos olvidó que el “gringo” Tassara, se creyó el cuento de que era un highlander y bajó, a los pocos instantes, junto con Ronald Fletcher, tuvimos que bajar a rescatarlo ya que yacía inconciente al respirar mucho humo, finalmente sería llevado a la posta del Salvador.

 

Fueron más menos 2 horas de fuego muy violento, ya había una importante dotación de “catorcinos” quienes nos fuimos turnando para pitonear, poco a poco fuimos ingresando al interior, la escena era dantesca y a momentos surrealista, donde en más de alguna oportunidad muchos de los que estábamos ahí, habíamos conocido una de los supermercados más modernos de Santiago, ahora era solo una masas de fierros retorcidos y humeantes, todo se perdió. Aun recuerdo, en medio de la oscuridad, haberme topado con una pira de paltas disecadas por la temperatura, kilos de tallarines flotando en el agua, como una  gran tallarinata.

 

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Fue necesario prácticamente apagarlo por inundación, el agua nos llegaba casi hasta la cintura. Para variar hubo problemas de presión para muchas compañía pero no para la 14 y la 3ª que como quedamos al otro lado de Apoquindo estábamos con otra matriz, así que por largos pasajes del incendio fueron sólo nuestros pitones y los de las 3ª Cía. los que trabajaron.

 

Ya pasado tiempo del incendio y próximos a retirarnos nos juntamos el Teniente 1º interino, este Teniente 2º Interino, con nuestro Capitán Interino, por cierto donde estaba el Capitán de la época, Sergio Rider?, obvio, viajando en tierras Galas, y nuevamente se perdía un gran incendio. Se me ordena coordinar la retirara del pitón que había ingresado por la puerta principal del incendio, que terminó ubicado al entrar a las bodegas por la parte posterior, eran mis primeras lides con el mando activo, y no me tocó fácil, de pitonero estaba un hoy connotado Consejero de Disciplina y destacado ex oficial de la compañía y de ayudante otro gran ex capitán, que junto con pitonear hasta que se aburrieron, comentaban los pormenores del incendio…..”ese pitón tiene retirada”, con voz firme y clara emitía el mensaje, giraban sobre sí ambos pitoneros y con cara de leones que se servirían a tan modesta presa, lanzaban una sonora carcajada, y junto a ello, uno me decía, “quien eres tu para darnos órdenes”, instante en que pensé que mis días de bombero llegaban a su fin, una voz de un hoy distinguido hombre de las leyes, les informaba que si podía al ser el teniente 2º interino quien lo ordenaba, desaparecieron las sonrisas y en una muestra de disciplina y respeto a la autoridad, ambos connotados voluntarios desarmaban el pitón, y a mi me volvía el alma al cuerpo.

 

Finalmente luego de casi 4 horas de trabajo intenso y agotador, lográbamos las compañías dominar el fuego, cansados y mojados, nadie nos podía borrar la sensación de haber sido parte de la historia de uno de los incendios más grandes que se recordara en los últimos 30 años del Cuerpo de Bomberos de Santiago.

 

 

Andrés Fernández Galaz

Voluntario Honorario

14ª Compañía