Decimocuarta Compañia de Bomberos – Cuerpo de Bomberos de Santiago » Arriba y abajo del piso 25 Incendio en una de las Torres de Carlos Antúnez. Capítulo 2…Continuación

Arriba y abajo del piso 25 Incendio en una de las Torres de Carlos Antúnez. Capítulo 2…Continuación

Me puse rápidamente el casco e ingresé al edificio. El voluntario 15 me llevó hasta el segundo piso, en un departamento del ala oriente, donde en la puerta nos esperaba la dueña de casa, con bata y cara de preocupación.

 

Entramos a la cocina del departamento y en una rejilla de una de sus paredes, salía humo.  El tráfico en la radio comenzaba a saturarse y los voluntarios informaban que había humo en diferentes pisos. Subí al tercer piso, en el mismo eje del departamento del segundo piso, y desde la cocina de este, también salía humo. Este si que era un problema. El incendio había sido en el último piso y después de 5 horas y habiéndose retirado prácticamente todos, empezaba un nuevo incendio acá abajo.

 

Llamo al Teniente 13 y al Teniente 15 y les pido que revisen los pisos superiores para ver hasta dónde teníamos humo. Me devuelvo al departamento del segundo piso y después de sacarme el guante, toco la pared de la cocina. Ahora el problema era mayor. No sólo salía humo, sino que la temperatura de los azulejos era muy alta. Había fuego.

 

Me llama el Teniente 13 y me dice que el humo sale en los departamentos hasta el piso 8º y cada vez se hace más denso. El nerviosismo se hace presa de los cansados habitantes del edificio. Le informo a los tenientes que con su personal evacuen el edificio completamente. La situación ahora era distinta. El humo avanzaba desde los primeros pisos hacia arriba y el fuego estaba escondido en la tabiquería de muchos departamentos.

 

Se da nuevamente la alarma de incendio. La central desconcertada no entendía qué pasaba en el lugar y los Comandantes solicitaban más información. El Capitán 13 informa que ha rebrotado fuego en los primeros pisos del edificio, con gran cantidad de humo y solicita apoyo de inmediato.

 

Ahora si que teníamos que multiplicarnos. Teníamos los pitones en la azotea y utilizando la red seca. Los moradores ya habían reingresado a sus departamentos, había fuego concentrado en tabiquería en al menos 6 pisos y no contábamos, en forma inmediata, con personal.

 

Armamos otra base de 70 hacia el interior del edificio y desde ahí sacamos dos nuevos pitones de 50. Lo mismo hizo la 13. La 15 Bajó a todo su personal y se concentró en abrir paredes para llegar hasta la base del fuego en las tabiquerías.

 

Por otra parte, en la medida que llegaban las Compañías al incendio se iban preocupando de dos funciones: Evacuar y armar pitones hacia los 10 departamentos involucrados.

 

Llegó Felipe Pollock, Teniente 1º y le conté qué estaba pasando. Rápidamente se sumaron varios voluntarios al trabajo, pero menos que a las 5 de la mañana. Ahora muchos ya estaban en sus oficinas o universidades.

 

Felipe me pidió que tratara de encontrar el origen del fuego y que él se haría cargo de los dos pitones del interior. Tenía claro que lo más probable es que hayan caído brasas desde el incendio del entretecho y que en alguna parte se concentraron y agarraron abajo. El tema era por dónde y hacia dónde.

 

Subí nuevamente al techo del edificio y mientras avanzaba por la caja de escala, me cruzaba con todas las personas que venían en sentido contrario. Que simbólica que era esta escena y que se repetía en todos los incendios. Las personas arrancan del fuego y van en todas las direcciones. Nosotros, los bomberos, vamos en sentido contrario, en una sola dirección. Hacia la emergencia.

 

Una vez arriba del techo empezamos a revisar los escombros en busca de algún shaft, por donde hayan caído brasas. Encontramos varios ductos de desalojo de vapores y un shaft de dimensiones mayores, revestido en cemento. Estábamos en eso, cuando por radio se nos informa que había una nueva emanación de humo, esta vez desde un local comercial en el primer piso del edificio, que daba hacia la calle Dr. Luis Middleton.

 

Me asomé por la azotea hacia esa calle y efectivamente desde ahí podía ver el humo gris que salía en gran cantidad. Bajé junto a varios voluntarios con el material de 50 que teníamos arriba y una vez en el lobby del edificio, reorganizamos el trabajo.

 

Armamos una segunda base de 70, esta vez por los jardines del edificio, rodeándolo y hacia la calle trasera. Pusimos un gemelo 70-50 y una línea 50 hacia el local.

 

Ahora teníamos dos pitones en el interior del edificio y un tercero por la parte trasera.

 

El local comercial era una tienda de venta de ropa usada, la que tenía dos pisos más un subterráneo. En pocos minutos se nos sumaron pitones de otras Compañías, ya que el local ya ardía violentamente.

 

Ahora entendimos la situación completa. Durante el primer incendio cayeron brasas desde la azotea por un shaft hasta el subterráneo de este local comercial, en el que se almacenaba gran cantidad de ropa. Esta ropa prendió en una combustión muy lenta, que emanó humo por el mismo shaft. Después, silenciosamente comenzó a arder, cuyo fuego subió a través de las tabiquerías de madera de los departamentos, para terminar propagándose por el resto del local comercial.

 

Creo que eran cerca de 5 pitones los que estaban metidos por el local comercial. Durante horas nos estuvo tirando mucho humo y una temperatura que nos impedía ingresar al subterráneo. Los pitones desde el primer piso dirigían sus chorros por la escalera hacia el subterráneo. Para sacar algo de humo, nos apoyó un extractor de la 4ª y otro de la 15. Finalmente y después de varias horas y varios litros de agua, el fuego fue controlado.

 

Eran cerca de las 2 de la tarde. Habíamos llegado a las 5 de la mañana, habíamos subido y bajado como 30 veces el edificio y evacuado dos veces a sus residentes. Estábamos realmente cansados. Recuerdo que el dueño de un restaurante que estaba en el primer piso del edificio de al lado nos ofreció unas bebidas, que tomamos con un agradecimiento enorme.   

 

Enrollamos el material, revisamos nuevamente cada departamento del edificio y pasamos la lista. Estaban todos y nos fuimos.

 

Mientras volvíamos a cuartel, atrás quedaba otra historia, que para nosotros terminaba y que para muchos dueños de departamentos, de locales comerciales y familiares del conserje muerto, recién comenzaba.

 

Llegué al cuartel, y me fui derecho a la ducha. Los comentarios y anécdotas sobraban y serían tema para varios días en la guardia. Salí de la ducha, me puse pijama y me acosté. Eran las 3 de la tarde, tenía mucho sueño, ya no había llegado a clases y más tarde me juntaría con mi polola. Debía estar bien para reconciliarme. En el fondo ella tenía razón y era lógico su enojo.

 

Traté, de todas las maneras posibles de quedarme dormido, pero era imposible. Las imágenes del incendio me daban mil vueltas y el ruido ambiente del cuartel, a esa hora, ayudaban a que me quedara despierto.

 

Dos directos cortaron de abrupto mis intentos, salíamos nuevamente a un llamado, quién sabe dónde, quién sabe de qué. La cosa cierta es que debíamos partir de nuevo.

 

Ahí iba B-14 subiendo por Los Leones. Ahora el horizonte se llena de humo más hacia el sector oriente, era otro llamado, era otra historia que recién comenzaba.

 

 

 

 

Andrés Márquez

Voluntario 14